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Historia de Venezuela

Caudillismo

Caudillismo en Venezuela

Quizás te puedas estar preguntando… ¿A qué se refiere este término de “Caudillismo”? Bueno, hace referencia al período histórico venezolano que siguió después de la disolución de la Gran Colombia.

Pero ¿Por qué este nombre tan característico? Porque en esta etapa de la historia aparecen múltiples caudillos que buscaban tener el poder. Este período lo hemos bautizado como “El quítate tú, para ponerme yo”.

Esto motivado a que la mayor parte de esta época estuvo sumergida en distintos golpes de estado y conflictos militares con el objetivo de llegar al poder, lo que trajo cómo resultado la Guerra Federal, la cual es la segunda batalla más importante del país, después de las que ocurrieron en la independencia.

Ahora bien ¿Te gustaría saber más de esta impresionante etapa histórica venezolana? ¿Quieres inmiscuirte en todos los detalles que ocurrieron? Si es así ¿Qué esperas? ¡Sigue leyendo este artículo!

Antecedentes del Caudillismo

Antes de hablar de los antecedentes del caudillismo es importante que puedas saber lo qué es en realidad un caudillo. Cómo tal, esta palabra viene a referirse a aquella persona que dispone de un don de mando, el cual busca controlar un grupo de personas con el interés de obtener un beneficio personal.

Generalmente, al mencionar “caudillos” se alude a aquellos civiles y militares ambiciosos del poder político, que buscan perpetuarse en él a cómo dé lugar, a costa de los propias leyes o instituciones reglamentarias. Ahora sí, teniendo en cuenta esto vamos a los antecedentes del caudillismo venezolano.

Entre los años de 1820 y 1830, Venezuela formó parte de la República de Colombia, conocida como “La Gran Colombia”. En ella se unificó a Venezuela, junto a Cundinamarca (actual Colombia) y Quito (actual Ecuador).

Mapa de la Gran Colombia
Mapa de la Gran Colombia

Esta idea fue propuesta y sostenida por el libertador Simón Bolívar, quien la consideraba como la garantía del triunfo independentista que se había obtenido en los distintos enfrentamientos contra el dominio español.

Sin embargo, a pesar de que todo se veía muy lindo y hermoso, la Gran Colombia vivió sacudida por rivalidades regionales y discusiones políticas. Sus diez años aproximados de existencia fueron de crisis interna y de pronunciamientos contra la constitución vigente para la época.

No conforme con esto, de una forma constante se criticaba al gobierno central de Bogotá y a la autoridad del Libertador. Es así cómo en 1830, Venezuela se separa de la República, conformando una nación independiente. En pocas palabras ¡Cada quién agarró por su lado!

Este movimiento separatista fue impulsado del lado venezolano por José Antonio Páez, un militar que había ganado distinción en las guerras independentistas de Venezuela. Tanto, que se le conoció cómo el “Centauro de los Llanos”. ¡Imagínate tú!

José Antonio Páez
José Antonio Páez

Para ese momento, el Congreso de Valencia, el cual el mismo había convocado, procedió a discutir y sancionar la Constitución Nacional que iba a regir a la naciente República cómo nación autónoma.

Esta Constitución trae un sinfín de novedades muy interesantes para la época. La primera es que organizó la República bajo un régimen mixto de centralismo-federalismo. El Estado venezolano quedaría dividido en provincias, cantones y parroquias.

Por otro lado, recogió el principio de “Utis Possidetis Juris”. El principio… ¿de qué? ¡De Utis Possidetis Juris! Repite varias veces hasta que lo pronuncies bien. ¿Y qué carrizo es eso? ¡A continuación te lo explicamos!

Es un principio de derecho internacional, en el cual se reconoce las fronteras de los estados nacidos de un proceso independentista. En pocas palabras, lo que se buscaba era que se reconociera que el territorio de Venezuela para ese momento, era el mismo que había correspondido a la Capitanía General de Venezuela en 1810.

A su misma vez, esta Constitución promulgó la igualdad natural, en donde se excluyó el racismo. También contemplaba la pena de muerte para los delitos comunes que pudieran ocurrir.

En cuanto a la vida política, la jefatura del país quedó en manos del general José Antonio Páez, nombrado presidente provisional en 1830. A partir de aquí, comienza la etapa de la historia de Venezuela conocida como “El Caudillismo”.

Sin embargo, antes de hablar en detalles de lo que pasó a partir de ese año, sería muy bueno que conocieras cuales eran las condiciones económicas, sociales y políticas para ese entonces ¿No te parece?

Estructura económica de Venezuela a partir de 1830

Para hablar acerca de la estructura económica de Venezuela a partir de 1830 tenemos que tener en cuenta que la agricultura y la ganadería eran la principal fuerte del comercio exterior. Pero ¡había un problema! ¿Cuál era? Que se hallaban en completa ruina. No conforme con esta situación, los ingresos fiscales eran muy escasos.

Esto motivado a que la mayoría de impuestos provenían de las exportaciones de café, cacao, añil y otros frutos. Obviamente esto trajo como consecuencia que los biyuyos fueran escasos para atender los gastos de organización y administración de la República.

Ahora bien ¿Por qué sucedía esto? Lo primero que tenemos que recordar es que antes que se diera inicio al proceso independentista venezolano, solamente se exportaba alrededor del 15% de toda su producción agrícola.

Entre los principales rubros, cómo te lo mencionamos antes, estaban el cacao, añil, café, algodón, cueros, etc. Sin embargo, al comenzar la guerra de independencia creó serios daños al sector agrícola.

Tanto fue así que para 1837 se vinieron a alcanzar las cifras de exportación anteriores a 1810. ¡Imagínate! ¡Esto deja ver la grave situación en que se encontraba la agricultura del país para ese entonces!

Al igual que en la agricultura, la ganadería presentaba también serios problemas y se encontraba en una progresiva decadencia. De un rebaño existente de 5.000.000 de cabezas en 1812, no quedaban más de 2.500.000 reses en 1831. Con estos datos, ya te podrás dar cuenta de la situación económica para ese entonces.

En resumen, Venezuela para este período, estaba pelando de una forma completa. Y sin que esto fuera suficiente, el gobierno debía responder por las obligaciones que había contraído Venezuela en el reparto de la deuda exterior que provenía de la Gran Colombia.

Como consecuencia de estos problemas económicos, la situación fiscal era igualmente difícil y la República para organizarse cómo tenía que ser, debía reducir los gastos del Estado, proteger la producción agrícola, establecer un sistema fiscal eficiente y regular el comercio exterior e interior.

Tan grave era la situación, que el Ministro de Hacienda para esa época, Santos Michelena, dirigió en su Memoria al Congreso de 1831 las siguientes palabras: “No debe esperarse que sea próspera la situación fiscal de Venezuela”.

Santos Michelena
Santos Michelena

Por otro lado, tenemos que poner en evidencia las formas de propiedad de los factores de producción. Uno de ellos y quizás el más importante era la tierra. Este factor, primordial en una economía agropecuaria como la de este período, se hallaba acaparada por un reducido número de propietarios.

Según las cifras, con una población total de 994.384 habitantes, había solamente 9.125 propietarios de haciendas agrícolas para 1834. Si te pones a sacar cuentas, esto representa que más de la mitad de la tierra que se cultivaba estaba en manos de ellos.

Además de la concentración de las tierras laborables en pocas manos, estas propiedades, en su mayor parte, estaban sin cultivar, dando así su carácter latifundista.

Estos rasgos de la propiedad territorial en Venezuela se mantienen durante todo el período agropecuario, acentuándose cada vez más al pasar los años. Ahora ¿Qué podemos decir del trabajo?

Aproximadamente en 1839, el 75% de toda la población se ganaba la vida gracias al sustento de la agricultura y la ganadería. En las circunstancias antes descritas, en las cuales el monopolio de la tierra era administrado por un grupo reducido de personas, había un detalle.

Este era que se condenaba al resto de la población agrícola a aceptar relaciones de trabajo impuestas por la clase propietaria de la tierra. Es decir a los trabajadores no les quedaba más remedio que aceptar lo que le ofrecieran.

En efecto, el trabajo en el campo era realizado por mano de la obra esclava y por campesinos que cultivaban tierras ajenas, los cuales pagaban rentas en trabajo, en especie y también en dinero a los propietarios.

Estructura social de Venezuela desde 1830

La estructura social de Venezuela desde 1830 no tenía muchas diferencias de la sociedad colonial en lo que respecta a las clases sociales. Por eso, muchas personas consideraban que era una continuación del período de la colonia.

Época colonial de Venezuela

Esto era motivado a que el sistema económico no había sufrido modificaciones fundamentales con la guerra de independencia. Una prueba de ello, es que en la República continuaba el predominio de los terratenientes.

La propiedad territorial seguía en manos de los antiguos propietarios blancos y sus descendientes, es decir los de la “High”. A estos se suman una serie de caudillos militares que también pasaron a ser grandes propietarios ya que habían conseguido renombre en la guerra de independencia.

Después de 1830, siguió subsistiendo una sociedad bastante dispareja, en donde se mezclaban los dominantes de la producción económica con los esclavistas. Las pocas personas que eran dueñas de las tierras, las monopolizaba y en algunos casos, eran además dueños de la mano de obra esclava.

No conforme con esto, también concentraban la propiedad de todos los factores productivos. Es decir, eran dueños de la tierra, de los esclavos y de lo que se producía en su tierra. ¡Los que le faltaba eran que fueran dueños del aire! ¿No te parece?

Por otro lado, fuera de las haciendas esclavistas, estaban los campesinos. Estos no poseían más que sus propias herramientas y útiles de trabajo. Sin embargo, estaban sometidos por los latifundistas, es decir los dueños de las tierras que ellos trabajaban.

Por trabajar dichas parcelas, estaban sometidos a pagar rentas en dinero o en especie a los propietarios de las mismas. Es decir, los campesinos y los propietarios de la tierra trabajaban en una especie de alquiler.

En pocas palabras, los latifundistas les cedían los terrenos a los campesinos para que la cultivaran, y estos últimos tenían que pagarle a los dueños de las mismas por haberle prestado sus tierras para trabajar. Más sencillo ¿Verdad?

Al terminar la guerra de independencia, la masa de soldados, en su totalidad de procedencia campesina, volvieron a sus lugares de origen. Pero ¡Se encontraron con un grave problema! No encontraron ni hogar ni trabajo.

Y a su misma vez, pudieron observar los antiguos propietarios de la tierra que mantenían el mismo sistema de explotación a la población rural. Entonces, ante esta situación ¿Qué harían?

Pues, ¡Nada más y nada menos que matar un tigrito! ¿Sabes lo que hacían? Constituían grupos armados que mataban las reses esparcidas en las sabanas, con el objetivo de apoderarse de los cueros y el sebo para venderlos. Así tuvieron la oportunidad de subsistir por bastante tiempo.

Cómo era de esperarse, al declararse la independencia de Venezuela y constituirse en una República, se puso de manifiesto la contradicción entre los principios de libertad e igualdad que se proclamaban y la existencia de millares de esclavos ó trabajadores que eran tratados de forma miserable.

Como consecuencia de la estructura económica existente para ese entonces, se formó una sociedad de clases, entre las cuales cuatro fueron las más importantes, siendo ellos los terratenientes, los campesinos, los artesanos y la burguesía mercantil. ¡Y de inmediato te indicamos más detalles de cada uno de ellos!

Los terratenientes

El término de los terratenientes proviene de “la tierra”. Cómo su nombre lo indica, la clase de los terratenientes estaba constituida por los propietarios de tierras. ¡Tan fácil cómo eso! Los elementos de esta clase social procedían en su mayor parte de la antigua administración territorial de la colonia.

Durante la época colonial habían constituido un grupo muy selecto que administraba los municipios y haciendas, pero de alguna manera estaban sometidos por las restricciones del sistema español.

¿Sabías qué? La palabra “terrateniente” proviene de dos términos del latín, los cuales son terra (tierra) y tenens (que tiene).

Al llegar la independencia y la República, mantuvieron la propiedad territorial y más allá de eso comenzaron a aumentar sus poderes políticos. Tanto fue así que la Constitución puso en sus manos el control del Estado.

Aunque es cierto que la guerra de la independencia abolió el criterio de la discriminación étnica en la colonia, para ese momento se sustituyó por el principio que las autoridades del Estado únicamente podrían ser los propietarios de las tierras. Muy bonito ¿verdad?

Además de los descendientes de la antigua clase social colonial, la clase de los terratenientes poco a poco fue aumentando con la incorporación de militares y caudillos surgidos de la guerra de independencia.

Esto sucedió porque estos líderes militares, obtuvieron cómo resultado de sus victorias, tierras quitadas a los enemigos, o procedentes de confiscaciones, tierras repartidas a los soldados, entre muchas otras más.

Una prueba evidente de ellos, es que son numerosos los próceres de la independencia que iniciaron la guerra sin tener dónde caerse muerto y luego en la República pasaron a ser dueños de extensas propiedades, hatos y haciendas.

Cómo era de esperarse, los terratenientes poco a poco fueron produciendo un proceso de concentración de la propiedad a lo largo y ancho del territorio venezolano. Además de esto, determinó la formación de una clase constituida por un grupo pequeño de las familias más ricas de Venezuela.

Los campesinos

Este sector estaba constituido por los trabajadores de las haciendas y hatos, así como también de los habitantes de los medios rurales del país, los cuales trabajaban las tierras de los latifundistas.

Desde el punto de vista social, ese era un sector muy variado por la diversa condición que tenían estos trabajadores. Entre ellos hubo campesinos libres y esclavos. Sin embargo, la denominación de “campesinos libres” era ficticia.

¿Por qué era ficticia? Porque aunque se contemplaba la libertad, los campesinos no tenían más opción que recurrir a la única opción de trabajo existente para la época, la cual era trabajar tierras ajenas.

Campesinos en Venezuela

Los campesinos se agrupaban en dos grandes sectores, los cuales eran los peones y los aparceros. Los peones ganaban salarios miserables que les eran pagados en fichas con las que sólo podían comprar en la bodega de la misma hacienda dónde trabajaban.

En esos negocios de los hacendados, los precios de venta de los artículos sobrepasaban hasta un 100% los precios que generalmente se encontraban en las poblaciones. Esto trajo como resultado que los peones tuvieran que pedir “fiao” para poder adquirir sus artículos de primera necesidad.

No conforme con esta situación tan deprimente, las deudas que contraían tenían carácter hereditario. ¿Cómo es esto? Bueno, que si por ejemplo el peón fallecía, la familia de dicho peón tenía que responder ante el amo la deuda que había contraído.

Aparte de los peones, estaban los aparceros, los cuales eran campesinos que trabajaban tierras del latifundio. Estos tenían que entregar al dueño de la tierra una parte de la cosecha. Sin embargo, había otros que estaban obligados a pagar en efectivo o trabajando.

Los artesanos

Ya con el título de seguro sabrás a que se dedicaba este grupo. Sí, a la artesanía. Pero no solamente a ella, ya que dentro de este grupo se encontraban carpinteros, zapateros, sastres, orfebres, herreros, etc.

Estos representaban el sector industrial cuyo trabajo se realizaba en pequeños talleres, principalmente en las ciudades. El producto artesanal servía para atender la escasa demanda de objetos para el uso en ciudades y pueblos.

En general, la situación de los artesanos era muy pero muy difícil debido a la poca demanda de artículos acabados y a la competencia de productos importados que predominaban en el mercado.

La penuria de este grupo y las difíciles condiciones en que vivían sus integrantes fueron causa para que surgiera entre estos trabajadores urbanos, las primeras organizaciones gremiales.

La Burguesía Mercantil

Bueno lo primero que tienes que saber es que esta “burguesía” no proviene del Banco Mercantil (valga la cuña), si no de las actividades económicas que se realizaban para la época, lo que trajo consigo que un grupo pequeño de personas sacaran un máximo provecho.

Ahora bien, lo primero es lo primero. ¿A qué se refiere eso de burguesía? Esta es una expresión que hace referencia a una clase social que está conformada por las familias de la sociedad que disfrutan de un sinfín de propiedades y capital económico.

Para este período, en Venezuela existía esta burguesía, la cual era mercantil. Es decir que este grupo de personas “acomodadas” subsistían gracias a las transacciones que se realizaban en el mercado nacional.

Tenemos que tener en cuenta que para este momento de la historia que estamos analizando, se realizaban distintas operaciones en el país, motivado a la exportación de los frutos y la importación de mercaderías.

Poco a poco, se fue concentrando en las manos de estas personas un gran capital que provenía de las operaciones con el mercado internacional. Esto tuvo como resultado que de una forma progresiva fueran escalando en la sociedad, convirtiéndose en la clase social con mayores recursos.

Al ser el grupo que concentraba una gran cantidad de dinero, la mayoría de las personas que hacían vida en el país recurrían a ellos para que le prestaran dinero. E inclusive poco a poco se fueron ligando con el sector del gobierno a través de préstamos que le hacían.

Sin embargo, estas operaciones trajeron sus consecuencias. Las cuales fueron que de un lado aumentó la dependencia de los productores y hacendados que se vieron en la necesidad de recurrir a los préstamos de estos comerciantes.

Y por otro lado, se comprometió los recursos del Estado, el cual negociaba en condiciones carísimas con los comerciantes extranjeros, lo que daba pie para series intromisiones en los asuntos internos de la República.

Estructura demográfica de Venezuela a partir de 1830

La estructura demográfica de Venezuela de 1830 contaba con una población que apenas llegaba a 800.000 habitantes en 1830 y a 1.000.000 en 1840. Para ese entonces la población era rural y estaba repartida en pequeños pueblos a lo largo y ancho del territorio nacional.

Pero ¿Por qué había tan poca población para ese entonces? ¿Será que los venezolanos estaban viendo mucha televisión y no dejaban tiempo para hacer otras cosas en la intimidad?

Cómo tal esa no era la razón. El motivo de esto es que la escasa población reflejaba la magnitud del precio que tuvo que pagar nuestro país por la independencia, ya que muchas personas murieron por ella.

En 1810 había aproximadamente 900.000 habitantes, antes de la guerra. Y cómo ya te lo mencionamos anteriormente, en 1830 la población había bajado a menos de 800.000, sin tomar en cuenta el crecimiento que debía ocurrir en esos 20 años.

La despoblación aparecía cómo uno de los primeros problemas que tenía que resolver la nación venezolana. Sin embargo ¿Qué se haría para lograr esto? Es allí cuando las autoridades se ponen a echar coco.

De esta manera, es cómo se llega a la conclusión de que para poblar era preciso promover y favorecer la inmigración de extranjeros y facilitarle su vida para que se pudieran asentar en el país de una forma permanente.

En caso de que esto se lograra, iba a permitir no sólo el aumento de la población, sino también el progreso general de la nación mediante la mezcla cultural y el incremento de la producción.

De esta forma, en 1831 el Congreso de la República dicta las medidas necesarias a favor de los extranjeros para que vinieran y se radicaran en Venezuela. Además de esto, también hubo propietarios particulares que promovieron esta inmigración.

Uno de ellos fue Manuel Felipe Tovar, el cual era propietario de unas extensas tierras al Oeste de Caracas y quien impulsó el establecimiento de familias inmigrantes en lo que conocemos hoy cómo “La Colonia Tovar”.

Colonia Tovar
La Colonia Tovar

Ahora bien ¿Se lograría los objetivos que se plantearon desde un principio? No del todo, porque los gobiernos fueron tímidos en la adopción de medidas verdaderamente eficaces que favorecieran de una forma completa la inmigración.

Por otro lado, las condiciones sociales, económicas y políticas que eran el pan de cada día del país, se convirtieron en un serio obstáculo para el desarrollo de una política de inmigración verdaderamente eficiente.

Esto lo decimos porque en los años siguientes a 1830, el número de inmigrantes por año no llegaba a 1.000. Por lo que se puede ver de forma evidente, que el aporte de la inmigración fue muy pequeño para que tuviera un impacto significativo en el crecimiento de la población.

El Caudillismo en Venezuela

Los inicios del Caudillismo en Venezuela comienzan con el primer gobierno de José Antonio Páez, el cual para el momento de la disolución de la Gran Colombia era el Jefe Militar de Venezuela.

Fue escogido por el Congreso cómo presidente provisional y luego cómo presidente constitucional para el período 1830 – 1835. Es ahí cuando crea el “Partido Conservador”, el cual estaba conformado, en su gran mayoría, por sus compañeros militares de una alta jerarquía.

Sin embargo, los comienzos del general Páez como presidente no estuvieron exentos de dificultades.

Esto motivado a que entre 1830 y 1831 hubo pronunciamientos militares en las provincias orientales, donde otro caudillo de prestigio, el general José Tadeo Monagas, encabezó el movimiento contra Páez y la élite que gobernaba Caracas.

¡Aquí comienza la primera pugna entre caudillos y es lo que va a marcar la historia venezolana por aproximadamente un siglo!

Monagas buscaba deponer a Páez en el gobierno con el objetivo de restablecer la Gran Colombia y conformar con las provincias orientales del país un estado federal completamente independiente.

A pesar de este intento, Páez pudo dominar sin mayores esfuerzos esta insurrección. Con el apoyo de la oligarquía caraqueña y demás sectores influyentes de la capital, entra en conversaciones con Monagas con el objetivo de apaciguarlo y que se quedara tranquilo.

Páez le ofreció indultarlo y garantizarle todos sus bienes y grados militares, siempre y cuándo dejara las armas y reconociera al gobierno que él encabezaba. Por supuesto, ante este ofrecimiento tan maravilloso Monagas acepta.

Con esto, el general Páez logra gobernar el país en una relativa calma y tranquilidad. Al acercarse el fin de su período presidencial, en el año 1835, comienza nuevamente la discusión entre los militares. ¡Claro! ¡Cada uno de ellos quería llegar al poder!

Es así cómo Páez y sus partidarios proponen cómo candidato presidencial al general Carlos Soublette. Por otro lado, un grupo de militares que no estaban de acuerdo con dicha candidatura lanzan al general Santiago Mariño.

Ante esta división de los militares, que cada grupo apoyaba a un candidato distinto, los civiles no se quedaron atrás. ¡Ellos también lanzaron a su candidato! Es así cómo agricultores, universitarios y miembros de los sectores civiles presentan al Dr. José María Vargas.

José María Vargas
José María Vargas

La candidatura del Dr. Vargas trajo como resultado que se caldearan los ánimos de los militares. ¿Por qué razón? Porque pensaban que únicamente ellos tenían el derecho de gobernar el país, debido a que gracias a sus esfuerzos se había obtenido la independencia.

Cómo era de esperarse, los partidarios de Vargas no se quedaron callados. ¡Alzaron su voz! Alegaban que los civiles tenían el derecho de ejercer el gobierno y que los militares tenían que volver a los cuarteles y ser garantes de la constitución.

En tales condiciones ¿Quién ganaría? Pues, aunque hubo una gran oposición por parte de los militares a la candidatura de Vargas. ¿Qué crees? ¡El Dr. José María Vargas fue elegido presidente de la República! Gobernaría el país para el período 1835-1839, o por lo menos eso era lo que se esperaba.

¿Sabías qué? Contando desde 1830, José María Vargas fue el primer presidente civil en dirigir a la nación venezolana.

Por supuesto, la elección del Dr. Vargas trajo un gran malestar en los militares, quienes no se quedaron tranquilos. De inmediato comenzaron a conspirar contra él y es así cómo estalla un golpe militar en su contra, el cual se conoció cómo “La Revolución de las Reformas”.

A tan sólo 5 meses que Vargas asumiera la presidencia, el día 9 de julio de 1935, el cual se había decidido cómo la fecha del golpe, un grupo de militares a mando del capitán Julián Castro se presentan en la casa de Vargas con la orden de no dejar entrar ni salir ¡a nadie!

Julián Castro
Julián Castro

En este grupo de soldados, está un militar de apellido Carujo, quien entra a la casa de Vargas y le hace ver al presidente que está secuestrado y que el único medio que tiene para evitar una guerra civil es renunciar a la presidencia. ¿Qué hará Vargas?

El presidente en ningún momento cede a la presión y le hace ver a Carujo que el poder que está ejerciendo sólo es renunciable ante el Congreso de la República y que en ningún momento reconocerá un presidente que haya surgido de una revolución a mano armada.

Ante esto, Carujo le dice: “¡Señor Doctor! El mundo es de lo valientes”. Con eso responde Vargas: “¡Señor Carujo! El mundo es de los hombres justos y honrados”. Con esta negativa del presidente a renunciar, el grupo de militares lo detiene y lo expulsan del país.

Para ese momento, Páez había sido designado por Vargas Jefe del Ejército. Los alzados vieron la oportunidad en José Antonio Páez de que los pudiera respaldar y se uniera al nuevo gobierno que se tenía que formar. Tú sabes… ¡Militares con militares!

Sin embargo, los militares de esta rebelión no se esperaban que Páez tuviera una carta debajo de la manga. Ya que él, junto a otros soldados partidarios, se pronunció a favor del presidente Vargas ¿Qué te parece? De esta manera, se impuso ante las fuerzas alzadas y declaró que había sido restablecido el gobierno legítimo.

Mientras que Vargas regresaba del exilio, colocó frente al gobierno al general José María Carreño. Por otro lado, negoció a con los golpistas, indicándoles que les ofrecería indultos y les garantizaría sus grados militares, siempre y cuando reconocieran al gobierno. ¡Obviamente estos aceptan!

Finalmente en agosto de ese mismo año (1835), el doctor Vargas regresa al país y reasume la presidencia. Sin embargo, el presidente se da cuenta que la situación política con los militares no está nada buena, así que dijo ¡Paticas pa’ qué te tengo!

Es así como renuncia en marzo de 1836 y se separa definitivamente del cargo, el cual es asumido por su vicepresidente, Andrés Narvarte. A lo largo de los años posteriores, otros generales asumen el poder en calidad de “presidentes provisionales” hasta terminar el período constitucional en 1839.

De esta manera, llegamos a un año en el cual hay que elegir a un nuevo presidente. ¿Quién saldría electo?… ¡Nada más y nada menos que José Antonio Páez! ¡De nuevo llega al poder!

Hasta esa fecha, Páez no había tenido una gran oposición en su contra. Sin embargo ¡Esto estaba por cambiar! En este segundo gobierno tuvo que hacer frente a una crisis mundial sin precedente, que trajo consecuencias gravísimas a Venezuela.

Esto lo decimos ya que se produjo una baja considerable de los precios del café, el cual era el principal producto de exportación. Esta situación trajo como resultado que los pequeños y medianos hacendados sintieran un gran descontento.

Además de esto, motivado al malestar económico para la época, el círculo gobernante alrededor de Páez comienza a dividirse, trayendo consigo el surgimiento de un partido de oposición llamado “Partido Liberal”.

En este partido estaban agrupados las personas, militares y dirigentes políticos que estaban en contra del dominio de Páez y la permanencia en el poder de su partido, el Partido Conservador.

Es así cómo poco a poco durante este segundo mandato de Páez, comienza a dividirse la unidad del grupo gobernante. Al término del período presidencial, fue elegido presidente el candidato de Páez en las elecciones de 1842, el cual era el general Carlos Soublette.

Carlos Soublette
Carlos Soublette

Sin embargo, en estas elecciones se dejó ver la gran división que existía en las filas del propio gobierno, ya que en ella participaron 3 candidatos conservadores, los cuales aparte de Soublette, eran Diego Bautista Urbaneja y Santos Michelena.

El gobierno de Soublette se caracterizó por su gran tolerancia y libertad. ¡Qué santico! ¿Verdad? Pero esto, cómo era de esperarse, nada más fue cuando la situación estaba controlable, ya que cuando los conservadores comenzaron a ver moros en la costa, iniciaron con la represión.

¿Con qué objetivo lo hacían? Porque se acercaban las elecciones presidenciales en 1846 y el Partido Liberal gozaba de una gran popularidad, no solamente en el pueblo, sino también en un gran número de militares. Obviamente, Soublette junto a su grupo, buscaban la manera de que los liberales no llegaran al poder.

¡Imagínate hasta donde llegaron, que un mes antes de las elecciones detuvieron a Antonio Leocadio Guzmán, quien era el líder de los liberales! No conforme con esto, lo sometieron a juicio bajo la acusación de conspirador.

A pesar que Soublette era el presidente en ejercicio, el hombre fuerte aquí era Páez, ya que tenía una gran influencia en todos los aspectos políticos. Dicha influencia conllevó a que apoyara cómo candidato al general José Tadeo Monagas.

De esta forma pasó a ser candidato del gobierno y finalmente triunfador en las elecciones de 1846. Ahora bien ¿Con qué objetivo Páez buscaba apoyar a Monagas cómo candidato? ¿Sería porque le nacía del corazón hacerlo? ¡Si lulú! ¡Yo te aviso chirulí!

José Tadeo Monagas
José Tadeo Monagas

Esto lo hizo porque quería tener un candidato fuerte ante la popularidad de los liberales y que a su misma vez fuera del agrado de los caudillos militares. Todas estas condiciones las reunía Monagas. Pero… ¡Esta no era la única razón!

Sin embargo, más allá de lo mencionado anteriormente, Páez lo que quería en realidad era Monagas se sometiera a su voluntad e hiciera lo que el quería. No obstante ¡Se llevó un gran chasco! ¿Y esto por qué?

Porque Monagas al llegar al poder, decidió romper con los conservadores y enrumbó su gobierno en una dirección muy contraria a los aliados que le permitieron llegar al poder, entre ellos Páez.

Tan inteligente era el Monagas que buscó la manera de separar al General Páez del ejército, para así colocar al frente del mismo, gente de su confianza. Luego indultó a varios liberales e inclusive le dio la oportunidad a Guzmán de que se exiliara.

Por supuesto, estas medidas trajeron sus reacciones. Por ejemplo, los ministros que había en el gobierno, que eran conservadores, renunciaron. Inmediatamente, Monagas los sustituyó por liberales. ¡No se daba mala vida! ¿Verdad?

A lo largo de su mandato presidencial, Monagas tuvo que enfrentarse a grandes enfrentamientos entre los bandos de los liberales y los conservadores. En pocas palabras, la situación fue bastante tensa en todo su período como mandatario.

Llegamos al año 1851, año en el cual se terminaba la presidencia de José Tadeo. Al verse ante el inminente cese de sus funciones, buscó la forma de que su hermano José Gregorio Monagas fuera electo presidente. ¡Y así todo quedaba en familia! ¿Qué opinión te merece?

José Gregorio Monagas

Una de las decisiones trascendentales que toma Monagas cómo presidente es abolir la esclavitud, algo que buscaban los liberales. Al término del mandato de José Gregorio, resulta electo nuevamente cómo presidente su hermano José Tadeo.

¿Sabías qué? El período en el cual ocuparon la presidencia José Tadeo Monagas y José Gregorio Monagas, se le conoce cómo el “Monagato”.

En este segundo gobierno de Monagas, se llevó a cabo una reforma de la Constitución, la cual sucedió específicamente en 1857. Esta buscaba, entre otras cosas, el restablecimiento de la Gran Colombia.

Por otro lado, en este mandato tuvo que hacer frente a una crisis económica, la cual era producida por la baja en los precios del café y otros productos de exportación. Por supuesto esto traía malestar y descontento en importante sectores de la población.

Hasta este punto, tanto los liberales cómo conservadores, estaban completamente disgustados por la administración de los Monagas y sobre todo de la de José Tadeo. ¿Por qué razón?

Por el hecho de su larga permanencia en el poder, ya que junto a su familia ocuparon cargos importantes en la administración de su gobierno. Además de esto, la malversación de fondos, la corrupción y otros vicios era algo que imperaba en su mandato.

Dicho descontento dio luz a una alianza entre los liberales y los conservadores. ¿El objetivo? ¡Derrocar a Monagas! Es así, cómo el 5 de marzo de 1858 estalla la Revolución de Marzo, comandada por el general Julián Castro.

Días después, Castro entra triunfante a Caracas y lo reconocen, nada más y nada menos que cómo “Jefe Supremo del Ejército Libertador, Encargado de la reorganización de la República”. ¡Imagínate tú! ¡Agárrame ese trompo en la uña!

Este nuevo gobierno partía de una fusión entre los dos partidos, liberales y conservadores. Acá comenzó a regir el lema de “olvido del pasado”, o lo que se entiende mejor “borrón y cuenta nueva”.

Sin embargo, la presencia en el gobierno tanto de conservadores cómo liberales resultó que estallaran las contradicciones, ya que los conservadores querían deshacerse de sus rivales y tomar el gobierno de una forma completa.

Aunque este gobierno llegaba con el lema de “borrón y cuenta nueva”, para la mayoría de los conservadores no era así. ¡Eran candela! Ya que decretaron una comisión que examinara y revisara la actuación de los funcionarios del antiguo régimen.

Por supuesto este decreto tuvo un efecto negativo, pues creó un gran temor y desconfianza entre los mismos funcionarios que se habían pronunciado a favor de la Revolución de Marzo.

En pocas palabras, el país estaba en un período de inestabilidad y frecuentes cambios en su dirección. Esto resultó en que comenzara la más cruenta y larga batalla de las guerras civiles venezolanas: La Guerra Federal.

Conclusiones

En resumen, ¿Qué es el caudillismo en Venezuela? El concepto de este término hace referencia al período de la historia venezolana que inició en 1830 después que Venezuela se separara de la Gran Colombia. Dentro de las características de esta etapa están el surgimiento de una gran cantidad de caudillos militares que querían llegar al poder.

Esto conllevó a una serie de enfrentamientos y conflictos entre estos militares, lo que hizo que el país estuviera en una constante zozobra. Sin que esto fuera suficiente, también existió una fuerte crisis económica que venía dada por la baja de los precios del café, principal producto de exportación para la época.

Ahora bien ¿Cuáles fueron las causas de este caudillismo? Como tal existieron muchas. Sin embargo, la principal es que los jefes militares que habían triunfado en las batallas de la independencia, se sintieron con el derecho de que ellos eran los únicos en gobernar el país, debido a que gracias a sus esfuerzos la nación estaba liberada del dominio español.

Por supuesto, este pensamiento trajo consigo graves consecuencias, las cuales fueron una constante lucha por llegar a dirigir a Venezuela a como diera lugar, lo que significó que en reiteradas oportunidades existieran combates militares para hacer esto una realidad.

Estas circunstancias significaron la pérdida de vidas humanas, la destrucción de las riquezas del país y muchos otros males para la República

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